Esta semana es la oportunidad perfecta para los equipos españoles para convertirse en cuadros épicos, en gigantes que aplastan a quién en algún momento les ofendió. O, simplemente de cerrar decorosamente lo que hace una semana fue una revolcada nada decorosa.

Real Madrid busca ganar enteros para su Décima, su tan ansiada Décima que los mantiene intensos, esa intensidad necesaria para que hoy los de Dortmund terminen como aquellos que hicieron un gran partido de ida, pero que no tuvieron fondo para la vuelta.  El Coloso Blanco apela al espíritu de Juanito, y a la memoria de todas sus leyendas para afrontar la remontada.

Por otro lado, el día de mañana los Culés buscan sensaciones para buscar la Quinta, si lograran darle la vuelta a un Bayern Munich que parece inamovible, dice el Bambino Veira: que el rival en la final no se presentaría.  Mañana deben sacar su mejor once para intentar primero que los muniqueses no anoten y que blaugranas puedan llenar la portería de goles para acceder a la tan soñada final.

En ambos casos, la remontada parece, objetivamente, poco probable.  A pesar de la diferencia de realidades, no parece que los germanos vayan a permitir que los españoles arriben a su Final soñada. 

Ambos cuadros están presionados, antes del resultado, por la posible calificación del acérrimo rival.  Toca primero el turno a los blancos, que sueñan con la Décima y que tienen un resultado tentativo de tres a cero para pasar, y que esperan que haciendo su labor, los culés no lleguen a buen puerto.  Mientras que el miércoles los blaugranas, sabiendo el resultado de los blancos, tendrán además de la presión de meter cuatro goles mínimo, tienen la presión de enfrentar el tan mencionado «fin de ciclo»; en ambos casos, las burlas del que no llegue a la final serán devastadoras.  Aunque, los alemanes tienen mucho que opinar en estos dos juegos.

Por mucho que se haya contemplado una final con Clásico para cerrar esta seguidilla de partidos y la posible salida de Mourinho del Real Madrid, era la guinda del pastel, sin embargo, parece que pocos veíamos el fútbol que se estaba desplegando en la actual Champions League.  Un par de equipos alemanes que ordenadamente, con posesión y mucha pegada estaban imponiéndose a sus rivales.

Para remontar los partidos, hay que jugarlos y esperar que los alemanes salgan con muy mala noche, que hayan salido de fiesta y hayan vuelto a casa después de días de juerga, situación que no se dará.

Objetivamente las remontadas, están fuera del alcance.  Se espera que ambos cuadros den un buen espectáculo en casa, que emocionen al público y que caigan, o terminen de caer, con la cara al sol.  Que demuestren que pudieron haber hecho más en la eliminatoria que salir penosamente devastados del partido de ida.

Toca turno a merengues y culés de apoyar más que nunca a sus equipos, de estar pendientes del juego y pensar que cada jugada terminará en gol, apegarse a los espíritus de las leyendas, a que las remontadas del pasado hagan rendir al equipo lo que estos dos días representan.

Habrá que pensar en la remontada, habrá que soñar con un partidazo, habrá que soñar con errores y cantadas de los germanos en su accionar, habrá que remontar.

@pa10minho

Foto de: Cinismo Ilustrado 

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